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Arquetipo del Padre

Son muchas las imágenes de los sueños que representan al padre: Dios, un dios, un gigante, un tirano, un verdugo, un diablo. En un sentido figurado un hijo es como una planta en proceso de crecimiento. Incorpora porciones de material externo y las transforma en el propio interior. El niño toma inconscientemente a su padre y a su madre como modelo principal para reestructurar su conducta y sus metas. Hay además enormes áreas de nuestro ser básico que giran en torno del padre y de la madre. Aun el no contar con el padre deja una inmensa huella en este sector arquetípico. En nuestros sueños, entonces, nuestro padre es en la mayoría de los casos el efecto total, los hábitos y los rasgos derivados de nuestra propia experiencia o bien falta de ella, con respecto a nuestro padre. El es, además, la gran figura de autoridad original y de fuerza en nuestra vida. Representa por lo tanto nuestra relación con la autoridad externa o con el poder.

Lucha o intento de aplacar al padre: puede indicarnos cómo nos manejamos con la autoridad.

Como bebés o niños no tenemos restricciones y en nuestra relación con nuestro padre sentimos a veces impulsos que como adultos solemos considerar increíbles o inaceptables. Es frecuente que en nuestros sueños liberemos estos impulsos.

Matar al padre: expresar enojo, deshacernos de él para que no haya competencia por la madre, ganarse la propia capacidad de tomar decisiones y de ser independientes. En algún punto necesitamos matarlo en nuestro interior para asumir toda la fuerza posible, obtener nuestra experiencia y ser independientes.

Relación sexual con el padre: para la mujer, realización de los deseos infantiles de poseer; para el varón, deseo de obtener su amor. Es posible que el padre no haya podido mostrar fácilmente este amor, lo cual hace que el niño lo desee en forma desesperada.

Enterrar al padre: probablemente lo más semejante a matar; o encarar su muerte y la propia independencia.

Ver Arquetipos

Ver archetype of the father

Arquetipo de Héroe/heroína

El arquetipo del héroe ha fascinado, instruido y ennoblecido a los hombres durante miles de años. Aparece como Cristo, Atenea, Krishna, Mahoma, María, Ulises, Superhombre, Florence Nightingale, un gran cazador, Hércules o cualquier héroe del cine o la televisión como el capitán Kirk o el doctor Who. Nosotros somos el héroe o la heroína de nuestra propia vida. Afrontamos grandes peligros, encaramos a monstruos, pasamos por iniciaciones difíciles. Para el drama entero del héroe o la heroína es fundamental la evolución de la propia identidad desde lo más hondo del inconsciente en el proceso físico de la concepción y en todo el desarrollo de la conciencia de uno mismo como adultos. Es un viaje tan increíble, tan heroico, tan imposible de lograr, tan lleno de peligros y de triunfos, que cabe calificarlo como la historia más grandiosa del mundo.

En todos los libros “sagrados” comprobamos que se lo relata en términos simbólicos como el nacimiento del niño divino, el viaje del héroe/heroína, la creación del mundo, nuestra conciencia, los viajes de Moisés. Todos tratan de las dificultades y los medios que utilizamos para existir, del arte de mantener el equilibrio en medio de la multitud de fuerzas que actúan sobre la psiquis humana. El héroe/heroína es quien se atreve, aun cuando tenga miedo o dolor. Evitar el temor y el dolor en nuestra sociedad, en la que se recurre a calmantes o tranquilizantes químicos para suprimir el menor malestar, es una gran tarea. No tenemos necesidad de volvernos masoquistas, pero perdemos nuestra integridad por perder nuestra propia capacidad de experimentar. En otras culturas la capacidad de afrontar el dolor y el temor se consideraba una fuerza espiritual. Lo es todavía hoy.

En el ejemplo que sigue vemos cómo encara un soñante su temor e incertidumbre. Ejemplo: “Estaba en un recinto muy antiguo. Tenía la sensación de estar en una iglesia vieja. Luego mi mujer y yo aparecimos acostados en ese recinto. Había también allí una mujer de edad. Era un fantasma. Me inspiró miedo, pero para hacer frente a este temor intenté abordarla y extendí una mano hacia ella. El miedo me hacía lanzar gritos en mi sueño. Cuando la mujer me tomó la mano tuve una sensación de choque y de sorpresa al comprobar que era una mano físicamente real” (ver Archetypo de Cristo).

Ver Arquetipos

Ver archetype of the hero-ine

Arquetipo de La Gran Madre

Los símbolos son la Virgen María, nuestra propia madre, una mujer divina, una mujer vieja o de edad indeterminada, la Tierra, una gruta azul, el mar, una ballena, una caverna. Cualquiera que sea la imagen, suele contener un gran sentido religioso o edificante en el sentido espiritual. En definitiva, nuestra madre ha sido nuestro ser más poderoso en el mundo de nuestros primeros años. ¿Admiraba ella a los cazadores? En ese caso estábamos prontos a matar dragones y a purificar el mundo. ¿La abrumaba el peso del mundo? Seríamos entonces portadores de paz y alegría para ella.

Los símbolos de la madre no sólo representan nuestra relación con ella, sino además cómo influye en nuestro desarrollo hacia la independencia. Cuando somos muy pequeños la conciencia del propio ser no tiene existencia separada de la madre. La separación gradual del sentido de uno mismo es difícil. En algunos nunca se alcanza, aunque exista separación física. La madre, o el sentido de la madre en su interior, continúa dirigiendo las decisiones de estas personas. El conocido dicho “A mi mamá no le gustaría” tiene su importancia. En muchas culturas más viejas esta ruptura se realizaba mediante los acostumbrados ritos de la tribu. Hoy debemos encarar solos estas sutilezas de la psiquis. La mujer debe encontrar la forma de transformar el placer encontrado en el pecho materno o bien la falta de él, en amor por un hombre. Si no puede hacerlo, deseará quizá volver al pecho de otra mujer, o bien ser el hombre que su propio padre no fue para ella. El hombre debe encontrar la forma de transformar su deseo inconsciente por su madre en amor hacia otra mujer que sea más que un ser dependiente o un bebé o joven exigente. Si no lo consigue, podrá buscar a su madre en una mujer que se le parezca, sin saber quién es esa mujer como persona real. Finalmente la aceptación de nuestra madre como realmente es, es decir, un ser humano, es previa a la aceptación de nosotros mismos tal como somos.

Los símbolos de la Gran Madre encierran nuestro conocimiento, por inconsciente que sea, de las fuerzas de la naturaleza activas en nosotros. Dichas fuerzas, a menudo disfrazadas bajo el aspecto de una hermosa mujer que baila o nos llama, son muchas veces peligrosas a la vez que maravillosas. La danza de nuestra naturaleza es inconsciente. Si nos ponemos en su camino nos destruirá bajo sus talones sin dejar de bailar con perfección. Encarar ese aspecto de nosotros mismos requiere que mostremos admiración y a la vez imaginación. Para el hombre el peligro puede consistir en que pierda el rumbo en su deseo de poseer todas las mujeres o bien una sola. En el caso de la mujer, en convertirse en una prostituta intelectual al suponer que puede valorizarlo todo por medio de su útero.

Ver Arquetipos

Ver archetype of the great mother

Arquetipo del Yo

Nuestro yo consciente o ego es sólo una parte diminuta de la totalidad, como resulta evidente cuando consideramos qué proporción de nuestra memoria o experiencia podemos retener en lá mente en un determinado momento. El yo, en la definición de Jung, es tanto aquello de lo cual tenemos conciencia como el importante potencial que permanece en el inconsciente. El yo no tiene límites conocidos, ya que hasta ahora ignoramos el fin de lo que es capaz la mente. La masa de experiencia y de conciencia oculta en el fondo de nuestra conciencia en estado de vigilia es como un factor orientador que aparte de expresar piezas precisas en forma de hechos y sucesos recordados, nos guía, si sabemos escuchar a través de la intuición, en estados emocionales, sueños o revelaciones. Sus símbolos son un anillo, un sector cuadrado, un gran árbol, Cristo, una persona o un animal resplandeciente, un animal que habla, una piedra o una roca extraña, símbolos como la cruz o el mandala, una mesa redonda, Dios, un gurú, un elefante, una serpiente coronada o reluciente.

Los siguientes son ejemplos del yo en los sueños:

Ejemplo: “Estoy trepando un árbol para obtener una piedra. Esta piedra tiene poderes especiales que florecen. Estoy casi junto a ella cuando miro hacia abajo y veo que no hay ramas en el lado izquierdo del árbol. Esto me lleva a considerar la posibilidad de caer, idea que a su vez me hace temer seguir trepando. Me despierto con el corazón palpitante, pero con poca sensación de temor”.

Ejemplo: “Mi-ré el tercer cuadrado y estaba lleno de algo azul e iridiscente, brillante y muy hermoso, una sustancia hermosa. Sentí que tenía que ver con la religión, pero no lo comprendí del todo”.

Ejemplo: “Estaba en una pequeña ciudad con un grupo de hombres. Estábamos parados en una plazoleta, rezando. Mientras rezaba me di cuenta de que podía volar”.

La conciencia del contenido del yo es importante. Contiene lo que es nuestra sabiduría personal y nuestra intuición sobre la vida en general y en particular. No está lleno de credos y dogmas y conflictos como los intentos organizados de expresar lo espiritual. Tiene, no obstante, su aspecto sombrío. Para asir la piedra con poderes especiales, comprender la importancia del cuadrado azul iridiscente, o hallar una verdadera elevación al rezar, como lo expresan estos sueños, tenemos necesidad de una mente clara y racional que permite la intuición y los sentimientos, pero no se pierde ni se entrega en la inmensidad del yo. Al palpar la vastedad de nuestro ser podemos sentir esa inmensidad en nosotros mismos, o que lo sabemos todo, o que somos un gurú. En este estado, afirma Jung, la persona pierde todo su sentido del humor y se desprende de contactos humanos comunes.

Funcionalmente, como defensa contra el encuentro con nuestro dolor y con nuestro trauma infantil al entrar en este vasto depósito de nuestro ser, podríamos escapar volando hacia sentimientos en los que amamos todas las cosas, conocemos el misterio de todo, somos Buda. El problema es que si bien somos en esencia Cristo, o tenemos sabiduría, estos logros están distorsionados por el trauma no tratado de la infancia y sus anhelos. Ver aura; mandala.

Ver Arquetipos

Ver archetype of the self

Arquetipo de la Sombra

Descrita como una forma vaga, a menudo del mismo sexo que el soñante; un “zombie” o muerto que camina, una forma oscura, una “cosa” poco visible. Algo o alguien que nos inspira atención, que en cierta medida nos repele; lo que está a nuestras espaldas en un sueño; cualquier cosa oscura o amenazadora.

La sombra es cualquier parte de nosotros mismos que rechazamos y a la cual no permitimos expresión en nuestra vida. Pueden disgustarnos tanto ciertos aspectos de nuestra naturaleza que dejamos entera-mente de ver para observarlos en cambio en otras personas y criticarlos. Las naciones tienden a hacerlo tanto como los individuos. Los nazis proyectaban todos los problemas sobre los judíos. Los estadounidenses no han deseado contemplar sus propios problemas sociales y observan en cambio los de los rusos. Sin duda los irlandeses culpan a los ingleses y los ingleses adoptan el sistema de clases, con sus proyecciones entre patrones y trabajadores. Resulta más fácil que contemplar nuestra propia sombra.

Si podemos pensar en las características que detestamos en otros, tendremos un cuadro bastante exacto de lo que reprimimos en nosotros. El “Don Juan” puede esconder una sombra que se siente inferior desde el punto de vista sexual; la madre amante y cristiana podría verse frente a una sombra llena de resentimiento y enojo por la forma en que se la ignora. Encontrarse con la sombra mediante los sueños es encontrarse con nuestra propia realidad, lo cual nos permite desde aquí contemplar el mundo en términos realistas. Es posible enfrentarnos con nuestra sombra.

Fraser Boa cuenta la historia de un hombre que dijo a su analista que había soñado con Gallo Rojo, un personaje de los dibujos animados utilizado por los Estados Unidos en sus parques nacionales. Gallo Rojo es mandón y dice a la gente que se guarde su basura y sus colillas de cigarrillos. El analista le preguntó si reconocía a Gallo Rojo en sí mismo. Después de reflexionar un rato el hombre respondió que no, que no veía que él pudiese ser así. El analista le sugirió que preguntase a su mujer si lo veía como Gallo Rojo. Se sorprendió mucho cuando ella respondió afirmativamente. Al cabo de unos minutos de repetirle que estaba equivocada, accedió a interrogar individualmente a sus tres hijos por sugerencia de ella. Se quedó muy sorprendido cuando cada uno dijo que indudablemente veían en él a Gallo Rojo. Siempre daba órdenes a todos y desplegaba su autoridad. Gallo Rojo era su sombra.

Ver Arquetipos

Ver archetype of the shadow

Arrestado

Sugiere una restricción de la propia expresión espontánea mediante juicios morales o planteos sobre el bien y el mal, o culpabilidad.

Ver policía.

Ver arrested

Arriba

Lo que es superior o tiene una posibilidad o visión más amplia que la de nuestro punto de vista actual. Sentido de inferioridad respecto de lo que está arriba de nosotros; aquello por lo cual nos esforzamos. Si estamos de pie arriba, a gran altura: tener un punto de vista más amplio; ser intelectual, sentirse superior o en una posición ventajosa.

Ver altura; colina; montaña; volar.

Ver above

Arte

Ver pintura.

Ver paint painting y art artist

Artista

El aspecto de uno mismo que está en contacto con el sector irracional y creativo del inconsciente; deseo o capacidad de ser creadores.

Ver art artist

Ascender

Sentimientos ascendentes de la pasión o el goce sexual; transición desde la expresión genital de nuestra energía hasta la expresión en forma de conciencia de uno mismo, a menudo expresada como ascender. Ver volar, escaleras y ascensor bajo casa y edificios. Movimiento hacia el despertar o adquirir. mayor conciencia de uno mismo; lo mental; una huida de la ansiedad o de “pisar tierra”; placer sexual.

Si un ascensor sale por el techo, o falta la conexión con la base, puede estar señalando una situación crítica en la que la mente está separada del cuerpo (esquizoide).

Ascender una colina, montaña, trepar a un árbol: a menudo indica la posición o comprensión más amplias de las propias actividades y lugar dentro del plan de las cosas.

Ver ascent ascending

Ascensor

Cambios de estado de ánimo o movimiento de atención, como cuando pasamos de estar en medio de una sensación física a pensar; ascenso o caída en el prestigio o trabajo personal; nuestros altibajos personales; el ascensor atravesando el techo podría expresar una tendencia a la manía; bajar hasta el subsuelo, encarar influencias del inconsciente; sentirse “elevado” o sentirse “hundido”.

Ejemplo: “Estaba en un ascensor con una joven. Me dio a entender que había alguna dificultad para hacer funcionar el ascensor. Pensaba que no era así y apreté el botón. Las puertas se cerraron y el ascensor empezó a subir. Mientras subía la muchacha y yo nos acercamos y nos besamos. Pero el principal sentimiento era el de gustar y ser aceptado. Me emocioné tanto que tuve una intensa sensación de que algo se me fundía en el estómago, además de la intensa sensación física al apretarla contra mí”. (Anthony F.) Aquí el ascensor muestra cómo Anthony es “movido” emocional y sexualmente: el ascensor puede representar el sexo, o la energía que asciende hacia el tronco en el amor o la meditación.

Ver casa, edificios.

Ver elevator

Ascético

Conflicto con los impulsos naturales; deseos de ser menos dominados por ellos; rechazo de la sexualidad; tentativa de haIlar lo espiritual, que puede ser un temor invertido del propio inconsciente o la busca del poder de controlar; desarrollo de la voluntad.

Ver religión y sueños.

Ver ascetic

Aserinsky, E. y Kleitman, N.

Aserinsky, mientras trabajaba con Kleitman en estudios de laboratorio sobre el sueño, fue el primero en observar los movimientos rápidos del ojo (REM) que hoy sabemos tienen lugar cuando soñamos. Como Aserinsky lo había observado en los bebés, se supuso al principio que el fenómeno se registraba solamente en ellos. Las investigaciones posteriores demostraron que tienen lugar en todos los sujetos observados.

Ver ciencia y sueños.

Ver eugene aserinsky y nathaniel kleitman

Asno

Los procesos vitales básicos del cuerpo, que nos sostienen a través de los años; el cuerpo obstinado en su largo sufrimiento.

Ver donkey

Astilla

Irritación menor; palabras o ideas ofensivas; ideas enterradas que crean sentimientos negativos o dolor.

Ver splinter

Astral, viaje

Ver experiencia extracorpórea.

Ver astral travel

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