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Suciedad

Acciones o sentimientos que consideramos dudosamente limpios o inmorales. El inconsciente tiene una moralidad natural basada en su sentido de conexión con los principios universales de la formación de pareja, el nacimiento, el crecimiento y la muerte. En los aspectos en que nuestra vida social o sexual no aceptan estos u otros principios conscientes, es posible que soñemos que somos sucios.

Ver dirt

Sueño activo

Durante los experimentos de monitoreo de la actividad cerebral de animales y de seres humanos durante el sueño, se advirtió que el cerebro parecía funcionar a través de una serie de niveles de actividad. En el sueño profundo se registran ondas cerebrales lentas y rítmicas. Éstas a veces pueden pasara ritmos más rápidos y de carácter más dinámico. Al principio se lo llamó sueño desincronizado, porque al mismo tiempo el sistema muscular parecía profundamente relajado, a pesar de estar activo el cerebro. También se le dio el nombre de sueño paradójico, pero más recientemente se conoce en el plano internacional como sueño activo. Durante el mismo tienen lugar rápidos movimientos de los ojos (REM), característicos del soñar. Se estableció que la actividad del cerebro era un mejor indicador que el REM, porque algunos animales, como la lechuza, no mueven los ojos. Se comprobó que todos los mamíferos presentan este sueño activo. Las aves también sueñan, y también muchos tipos de peces, reptiles y algunos anfibios. Ver ciencia.

Ver active sleep

Sueño como terapeuta y médico

Hay una larga tradición de utilizar los sueños como base de una curación tanto física como psicológica. Uno de los primeros casos registrados de curaciones de este género es el del Faraón, cuando “su espíritu estaba preocupado, y envió por todos los magos de Egipto y todos sus sabios y el faraón les contó su sueño, pero no hubo nadie capaz de interpretarlo”. Entonces José reveló el significado del sueño y así tuvo lugar la curación de la mente atormentada del Faraón (Génesis 41). Los sacerdotes griegos de Esculapio eran muy partidarios de utilizar los sueños como base para la curación del cuerpo y de la mente (ver sueños y la antigua Grecia.) Los indios iroqueses practicaban una forma social de terapia por los sueños (ver culto iroqués de los sueños). La práctica tuvo una difusión mucho más amplia aún, a través de la historia, en ciertas costumbres de los cristianos pentecostales, en el yoga saktipat en la India y en los grupos de Anton Mesmer (ver movimientos de los sueños).

Sigmund Freud fue el pionero del uso de los sueños en terapia, pero después del trabajo realizado por él se han desarrollado numerosos enfoques diferentes. Los ejemplos de la acción terapéutica de un conocimiento de los sueños aparecen en nuestras secciones sobre abreacción, sueños recurrentes, reptiles. La sección sobre procesamiento de sueños ofrece datos sobre el uso de los sueños como medio de obtener mayor conocimiento y alivio frente a un problema. Ver también sueño como lugar de encuentro.

Un rasgo que los que utilizan sus sueños como instrumento terapéutico mencionan una y otra vez es el aumento de poder que logran. Muchos de nosotros tenemos sentimientos inconscientes en el sentido de que todo trabajo importante en la curación de la mente y el cuerpo sólo puede llevarse a cabo con la intervención o la dirección de un experto, que podría ser un médico, un psiquiatra, un psicoterapeuta o un osteópata. Al observar el resultado de su propio trabajo con sus sueños, aun con la ayuda de un experto, se produce un maravilloso proceso interno que obra activamente en su propio beneficio. Una mujer que había trabajado activamente en sus sueños con la ayuda de una amiga no experta, declaró: “Me dio una gran confianza en mi propio proceso interno. Decidí que había en mí un elemento de gran poder que actuaba en mi propio beneficio. Era como si estuviese colaborando con la vida”. Con frecuencia nos sorprenden nuestros propios recursos de sabiduría, penetración profunda y sentido de conexión con la vida, tal como los que descubrimos en el trabajo con nuestros sueños. De esta manera ellos cumplen con el papel de contribuir a nuestro equilibrio y salud. La conciencia creciente de nuestra visión centralizada de las cosas, tan amplia, penetrante y a menudo humorística, favorece el desarrollo de la autoestima, a medida que se desenvuelve la saga de nuestros sueños.

En este punto cabe señalar que si una persona se limita simplemente a registrar sus sueños sin tratar de hallar un profundo contacto emocional con su contenido, no ocurrirá lo descripto anteriormente. Cuando buscamos sentimientos e ideas asociados comienza el trabajo de entretejer las numerosas hebras de nuestra vida. Gradualmente creamos, mediante una acción de colaboración con el proceso de soñar una unificación más sólida de lo oscuro y lo claro, lo doloroso y lo trascendente en nuestra naturaleza. El resultado es un extraordinario proceso de educación.

Ver healing and therapeutic action of dreams

Sueño dentro de un sueño

Un sueño suele presentarnos emociones o información que posiblemente eludimos cuando estamos despiertos. En general, un sueño contenido en otro sueño es un recurso que usamos para explicar someramente el impacto de las emociones experimentadas, hecho que justifica más aún la necesidad de compren­der ese sueño.

Ver dreaming you are dreaming

Sueños como punto de encuentro

Cualquier par o grupo de personas que comparten sus sueños, en particular si exploran los sentimientos e ideas relacionadas con el sueño y sus imágenes, establece rápidamente una intimidad social. Se trate de una familia que comparte sus sueños, o bien de dos amigos, es posible crear una atmósfera en la que se aceptarán los sentimientos más profundos, dolorosos y maravillosos. Esta exposición de las zonas de sentimientos y temores habitualmente privados a menudo ofrece nuevos datos al sonante y permite además ventilar temas nunca expresados antes en forma consciente. El hecho mismo provoca una valiosa descarga terapéutica, aparte del mayor conocimiento de uno mismo y de la oportunidad de meditar o reconsiderar lo que se ha descubierto.

Herbet Reed, director de la revista Sundance, dedicada a los sueños, residente en Virginia Beach, Estados Unidos, fue el iniciador de experimentos grupales sobre sueños. Su origen fue que Reed notase que en los grupos que dirigía, cuando uno de los miembros tenía un sueño, posteriormente los demás soñaban con el problema del primero. Sugirió entonces que el grupo intentase repetir la experiencia deliberadamente, compartiendo luego los sueños resultantes para determinar si eran útiles para la persona con un determinado problema. Los sueños descriptos a menudo componían un cuadro más detallado de la situación de la persona. En una oportunidad el grupo tuvo muchas imágenes oníricas de agua. Todas fueron útiles al ayudar a la mujer que buscaba ayuda para admitir que tenía fobia al agua y que debía aprender a nadar. En otro experimento una mujer presentó un problema de indecisión en cuanto a un pase a otra universidad y sobre lo que quería estudiar. Los integrantes del grupo señalaron entonces que estaban confundidos porque no habían soñado con la universidad. Varios soñaron con sexualidad extramarital, en cambio, lo cual llevó ala mujer a admitir que tenía relaciones con un hombre casado. Seguidamente reconoció que el motivo de su indecisión era esta relación. Decidió entonces darla por terminada y continuar sus estudios.

Sean cuales fueren los resultados de las experiencias de Reed, es de evidente utilidad aplicar los principios básicos con los que trabaja.

Pueden utilizarlos tanto dos personas como un grupo: padre e hijo, marido y mujer, hombre de negocios y empleado. La idea es soñar en forma mutua por acuerdo previo. Como toda empresa, la participación y por consiguiente los resultados son mucho más notables cuando existe un problema de razonable importancia detrás del experimento.

Es eficaz imaginar que durante el sueño vamos a encontrarnos para considerar qué sucede entre nosotros. Después de haber dormido y al despertar debemos tomarnos tiempo para recordar los sueños que hayamos tenido. Deben anotarse aun cuando parezcan totalmente ajenos al tema que nos preocupa. Para la exploración de estos contenidos aplicaremos las técnicas de procesamiento de sueños.

Ejemplo: “Mi mujer y yo decidimos encontrarnos en nuestros sueños. Soñé que estaba en un cuarto idéntico al de los fondos de la casa durante mi matrimonio anterior. Estaba allí mi mujer actual. Me pidió que la ayudase a mover el ropero. Me recordó, aunque no se parecía, el mueble que había estado en ese dormitorio. Me puse de espaldas y levanté ambas manos para presionar la parte interior, arriba. Así lo trasladé hasta otra pared. Cuando aparté las manos la madera se quebró. Sentí que era necesario deshacerse de él”. (Thomas B.)

Thomas procesó el sueño y descubrió que había conectado sentimientos de su primer matrimonio con el ropero y el dormitorio. En realidad el ropero gastado expresaba los sentimientos de mezquindad de Tom por haberse divorciado de su primera mujer. Él siempre imaginó que el primer matrimonio, representado por el dormitorio, duraría toda la vida. Al divorciarse había hecho algo que no le agradaba, y la sensación lo acompañaba aún. Según dice: “Estoy cargado por este sentimiento de mezquindad y de segunda opción sobre mi relación actual y debo librarme de él”.

Ver meeting in dreams

Sueños como guía espiritual

Siempre se han relacionado los sueños con el aspecto espiritual de la existencia, a pesar de que hoy sean muchos los líderes espirituales que no están de acuerdo con esta posición. Si los sueños ponen al soñante en contacto con el origen de su propia visión interior y certeza, es lógico que haya existido algún grado de conflicto entre el clero autoritario y los sueños que se publicitan. Una persona legaque encuentrasu propio camino hacia Dios en un sueño podría cuestionar la autoridad religiosa. Sin duda ha sido común inventar sueños con el tema de Dios para ser escuchados. A pesar de la oposición, no obstante, Mateo soñó con la aparición de un ángel. José continuó aceptando la advertencia de Dios de que se llevase a Jesús. Pedro, en fin, tenía sueños con animales impuros.

El moderno enfoque científico ha colocado grandes signos de interrogación sobre el concepto del espíritu humano. El estudio de las actividades cerebrales y bioquímicas ha creado el concepto según el cual la personalidad humana es en su totalidad una serie de fenómenos biológicos y bioquímicos. Los resultados de tal posición en las relaciones entre médico psiquiatra y paciente son que la comunicación de la personalidad humana sea sumamente superficial. Tal vez no sea posible expresarlo en palabras, pero la idea aproximada sería que si estamos deprimidos se trata de un problema bioquímico o de un trastorno cerebral. Cuando alguien se muestra lejano o autista, no es que exista un centro vital en la personalidad que por alguna razón haya optado por eludir contactos, sino que la causa es un problema bioquímico o fisiológico. No es nada personal; tomemos una píldora para cambiar la bioquímica, ya que no somos realmente personas. Por cierto que debemos aceptar que la personalidad humana tiene que afrontar en ciertos casos la tragedia de un mal funcionamiento bioquímico, pero también necesitamos reconocer que el proceso bioquímico y fisiológico puede alterarse por obra de la voluntad y el valor.

En el esfuerzo por descubrir la naturaleza del espíritu humano mediante el estudio de los sueños, la creatividad cumple un papel destacado. La naturaleza del espíritu puede no ser la que hemos considerado tradicionalmente. Un examen general de los sueños y de la forma en que los soñantes se relacionan con ellos sugiere un hecho sorprendente. Podemos llamarlo el “efecto de caracol”. Cuando oímos ruido en el caracol marino que nos acercamos a la oreja, estos ruidos parecen ser externos a nosotros, pero es mucho más probable que sean la amplificación de sonidos creados en nuestro propio oído quizá por el paso de la sangre. Imaginemos una máquina en una sala de juegos electrónicos donde el jugador pueda sentarse y, puesta la máquina en marcha, lo sumerge en imágenes, sonidos, aromas y sensaciones. Al principio hay una oscuridad titilante, luego sonido, y las luces se mueven. Vemos una cara o una criatura. Como las manchas de tinta de la prueba de Rorschach, la persona crea figuras y escenas con la luz y el sonido sin forma. Aparece un diablo que aterra al participante. Personas, demonios, animales. Aparecen y se esfuman Dios y los ángeles. Las escenas son nítidas, o bien un vendaval de movimiento y de actividad poco definida. Surgen sucesos que muestran todos o cualquiera de los aspectos de la experiencia humana. Nada es imposible.

Si al salir el participante le decimos que lo sucedido es totalmente de su propia creación, surgido de sentimientos, temores, hábitos, ideas y procesos fisiológicos que tienen lugar en su interior, como el efecto de caracol, puede decirnos: “i Dios mío, eso era todo! ¡Y yo creí que era real!. ¡Qué pérdida de tiempo!”.

Lo aceptemos o no, como especie hemos creado con nuestros propios anhelos, temores, dolores y tal vez visiones, a Dios con diferentes nombres, la política, el dinero, los demonios, el nacionalismo, los ángeles, el arte y así hasta el infinito. Todo ha fluido de nosotros. Es posible que neguemos, inclusive, que somos los autores de la Biblia, las guerras, los ámbitos sociales. La responsabilidad es algo difícil y es más fácil creer que el origen está fuera de uno. Y si asumimos la responsabilidad de nuestra asombrosa creatividad, podernos sentir: “¿Eso es todo lo que es? ¿Yo?”. Sin embargo, de todo ello, las cosas, los temores, los impulsos, las estructuras inconscientes como las que dan forma a nuestros sueños, formamos nuestra vida y nuestra suerte, nuestros hijos, el mundo y nuestro futuro. La sombra del temor que creamos en nuestros.sueños, la situación de soledad y de enojo, se transforman en una trama de sentimientos reales en el mundo de la mente. Creamos un monstruo, un genio, un diablo que luego nos asedia e influye en nosotros. O bien con sentimientos de fe, de dirección y de amor creamos otras fuerzas en nosotros y en el mundo. Mas nosotros somos los creadores. En modo alguno estamos separados de las fuerzas que forjan nuestra existencia. Nosotros somos esas fuerzas creadoras. En el sentido más profundo, no ya como simples “egos”, nos creamos a nosotros mismos y continuamos creándonos. Somos el Dios que busca lá humanidad desde hace tanto tiempo.

Otro aspecto del espíritu humano demostrado por los sueños es la conciencia. La mente inconsciente, a menos que sus funciones se encuentren atascadas por un residuo de experiencias infantiles dolorosas nunca elaboradas y de premisas inútiles, tiene propensión a conformar un todo. Ilustra este hecho nuestra formación de gestalts cuando miramos fotografías impresas compuestas por infinidad de puntos. Nuestra mente IPS coloca y los ve como una totalidad, dando significado a lo que son sólo puntos. Cuando la mente humana funciona bien, cuando el individuo es capaz de encarar una gran variedad de emociones, desde el temor y el dolor hasta el éxtasis, este proceso de formar gestalts actúa en forma altamente creadora. Ello se debe a su necesidad de involucrarse en forma consciente; cuando la personalidad teme el sentimiento profundo, se suprime la integración de experiencias profundamente infantiles y con frecuencia perturbadoras. Sin embargo, estas zonas son riquísimas fuentes de información y contienen nuestro aprendizaje fundamental.

Cuando el proceso es normal, la experiencia personal se transforma poco a poco en visiones profundas que trascienden y por lo tanto cambian nuestra vida personal. Porejemplo, de algún modo hemos sido testigos de nuestro propio nacimiento. También vemos aparecer a muchos más como bebés. Vemos cómo la gente envejece, muere. Vemos millones de hechos en nuestra vida y en la del prójimo. El inconsciente, profundamente versado en imaginería, ritual y lenguaje corporal, con los cuales crea sus sueños, recoge datos de la música, arquitectura, ritos tradicionales, gente que transita por las calles, el mundo tácito de la influencia paterna. Son fuentes masivas, increíbles y con todo ello nuestra mente crea significado. Como en un proceso de superposición de un rostro sobre otro hasta formar un identikit, una combinación de todos los rostros, el inconsciente escudriña esta información y crea una visión del mundo, un concepto de la vida y de la muerte. Los arquetipos de Jung son tal vez la síntesis de nuestra propia experiencia cuando alcanza puntos también alcanzados por otros. Si esto es así, Cristo podría ser nuestra expresión de la humanidad entera. Si osamos tocar semejante síntesis de la experiencia, podemos sentir que quebramos los límites de nuestra personalidad actual y nuestros conceptos, porque es algo sumamente trascendente. Ver emerger la nueva visión nos sobrecoge y eleva, nos remonta al espacio como un águila por sobre los hechos aislados de la vida. Es quizá por esta razón que el gran halcón del antiguo Egipto representaba al espíritu humano.

Por último, los hombres siempre se han visto frente a lo imposible. Para un bebé caminar y no orinarse es imposible, pero tras muchas caídas y “accidentes” logra lo imposible. Es como un dios con su logro. Hablar, pilotear aviones más pesados que el aire, caminar en la Luna, eran todas empresas imposibles. Todos los días los hombres desafiamos lo imposible y caemos una y otra vez, nuevamente derrotados. Muchos permanecen tendidos, quebrados. A pesar de ello, inmediata-mente aparecen jóvenes sin más sentido común que un saltamontes, y como ignoran la diferencia entre derecha e izquierda, realizan lo imposible. De un potencial infinito —el gran desconocido—, extraen algo nuevo. Con esperanza, con insensatez, con una sabiduría adquirida quién sabe donde, exigen más y más. Las madres lo hacen constantemente por sus hijos, este trascender más allá de sí mismas. Los amantes pasarán por cielo e infierno por amor al otro y florecerán más allá de donde estaban y de lo que eran. Nosotros vivimos así nutridos, pero raramente apreciamos que este pan cotidiano es sagrado. Y cuando le volvemos la espalda es porque no nos ofrece certidumbre, ni nos confiere autoridad, ni reclama recompensa. Es la vida espiritual del hombre de la calle. Y nuestros sueños recuerdan aunque nosotros lo olvidemos, ya que son parte del cuerpo y la sangre del espíritu humano.

Ver spiritual life in dreams

Sueños recurrentes

Si llevamos un registro de nuestros sueños resultará obvio que algunos de sus temas, personas y lugares aparecen una y otra vez. Estas repeticiones son de varios tipos. Un determinado tema puede haber comenzado en la infancia y continuar toda nuestra vida, ya sea sin cambios, o bien como una serie que sufre cambios

graduales. Podría ser que el rasgo que reaparece sea un marco, tal vez una casa que visitamos una y otra vez, pero cuyos detalles varían. A veces una serie de estos sueños comienza después de —o durante— un suceso o fase de nuestra vida, como la pubertad o el matrimonio.
Ejemplo: “Este sueño viene repitiéndose desde hace treinta años. Hay una estación de ferrocarril muy apartada en una zona rural, una sala de espera central y plataformas en todos los costados. En ellas se mueven centenares de personas, creo. Están todos delgados, andrajosos, sucios y sin afeitar. Sé que soy uno de ellos. Miro hacia la ladera de la montaña y allí veo a un centinela que nos vigila. Tiene una cara cruel oriental, viste ropa militar de color oliva y en la gorra tiene una estrella roja. Está armado con una ametralladora. Miro entonces a los
hombres que me rodean y advierto que todos son yo mismo. Cada uno tiene mi cara. Estoy viéndome a mí mismo. Entonces siento temor y terror”. (Anónimo.) El tema del sueño puede incorporar emociones de ansiedad, como en este ejemplo, o cualquier aspecto de la experiencia.
Una mujer, epiléptica, relata un sueño que es siempre el mismo todas las noches en todos sus detalles. En general estos sueños se repiten porque son formas en que el soñante responde habitualmente a su mundo interior o exterior. Como su actitud o su respuesta no cambian, el sueño que las refleja sigue siendo el mismo. En quienes exploran sus sueños aplicando técnicas como las descriptas bajo procesamiento de los sueños, los temas recurrentes desaparecen o cambian porque las actitudes o las ansiedades habituales que les dan origen han sido encaradas o transformadas.

Un ambiente que reaparece en un sueño en el que cambian otros factores no es lo mismo. Utilizamos las mismas palabras una y otra vez en el discurso, pero cada oración puede ser diferente. El ambiente o el personaje representan un aspecto particular de nosotros, pero los diferentes hechos que lo rodean pueden mostrar el proceso de cambio de nuestro crecimiento psicológico. Cuando no se produce ese cambio, como en los ejemplos anteriores, se trata de una zona de nuestro yo mental y emocional detenida en un estado afectivo o respuesta habitual.

Es posible “detener” algunos sueños contando con alguna informa­ción sobre ellos. Una mujer soñaba lo mismo desde la infancia. Cami­naba junto a un cerco de hierro en una ciudad donde habíavivido cuando era niña. Siempre despertaba aterrorizada y bañada en sudor después de este sueño. A los cuarenta años mencionó esto a su hermana. La respuesta fue: “Es lógico. ¿No recuerdas que cuando tenías unos cuatro años íbamos caminando junto a esas rejas cuando nos rodearon unos cuantos chicos? Yo les dije: ¡No nos hagan daño! ¡No tenemos mamá!’ Nos dejaron tranquilas, pero tendrías que haberte visto la expresión”. Después de comprender que su temor tenía que ver con la muerte de su madre el sueño no volvió a repetirse.

Los sueños recurrentes como el de las rejas sugieren que parte del proceso es autorregulado (homeostático). El proceso de los sueños trata de presentar emociones o situaciones difíciles a la mente cons­ciente del soñante para resolver el trauma o la dificultad que oculta el sueño. Un ejemplo obvio es la pesadilla repetida de una joven que sentía que un trapo le tocaba la cara y repetidamente despertaba a su familia con sus gritos. Cansado de esto, uno de sus hermanos la despertó una noche mientras gritaba y le hizo hablar sobre sus sentimientos. Poco a poco su insistencia le permitió establecer que su hermana asociaba el trapo con la mortaja de su abuela. Así aparecieron en la superficie el dolor y los sentimientos frente a la muerte que nunca antes se había permitido sentir. La pesadilla no se repitió. Ver pesadilla; procesamien­to de sueños.

Ver recurring dreams

Sueños y la Antigua Grecia

Antífono, un griego que vivió en el siglo IV a.C., fue autor del primer libro donde se describen los sueños. Tenía por objeto ser utilizado para interpretaciones prácticas y profesionales. Según Antífono los sueños no son creados por poderes sobrenaturales sino por circunstancias prácticas. En el siglo II d.C. apareció otro libro sobre el mismo tema, el de Artemidoro, médico griego que vivía en Roma. Este autor afirmaba haber reunido su información de fuentes antiguas, posiblemente del libro de los sueños egipcio, que databa del segundo milenio a.C. Posiblemente consultó obras de la biblioteca de Asurbanipal, posteriormente destruida, que contenía unade las coleccio­nes más completas de literatura relativa al tema. Artemidoro clasificó los sueños como sueños, visiones, oráculos, fantasías y apariciones. Iden­tificó dos clases de sueños: el somnium, que predice hechos, y el insom­nium, que trata asuntos del presente. Para los somnium, Artemidoro confeccionó un diccionario de sueños. Decía, por ejemplo, que “abismo” indica peligro inmediato, una advertencia, y que ver encender una vela anuncia un nacimiento; mostrar una vela encendida augura contento y prosperidad; una vela con llama débil enfermedad, tristeza y demora. Sostenía que el nombre de una persona, es decir, su identidad, la familia y el origen nacional y social tienen influencia sobre el significado del sueño.

Platón (429-347 a.C.) decía que hasta los hombres buenos sueñan con actos descontrolados y violentos, incluida la agresión sexual. Los hombres buenos no cometen estos actos cuando están despiertos, pero los criminales los llevan a cabo sin sentirse culpables. Según Demócrito, los sueños no son productos del alma etérea, sino de impresiones visuales que actúan sobre nuestra imaginación. Aristóteles (383-322 a.C.) afirmó que los sueños pueden predecir sucesos futuros. Con anterioridad, Hipócrates, padre de la medicina, descubrió que los sueños pueden revelar el comienzo de una enfermedad orgánica. Es posible, según él, ver tales sueños como una representación ilógica de la realidad externa.

Hipócrates nació en la isla de Kos, donde había un famoso templo consagrado a Esculapio, dios de la medicina. En Grecia solamente había unos trescientos templos como éste, y en ellos se dedicaban a curar mediante el uso de los sueños. Hipócrates formaba parte del grupo y aprendió de él su forma de interpretar los sueños. En los templos el paciente debía someterse a ritos de purificación, lavarse, abstenerse de toda actividad sexual, de alcohol y aun de alimento. Seguidamente se lo conducía a lo que era a veces un recinto subterráneo con unas culebras inofensivas, es decir, los símbolos del dios. Por la mañana se interrogaba al paciente sobre lo que había soñado, así hasta obtener la respuesta a su enfermedad o problema. Han quedado muchos docu­mentos que atestiguan la eficacia de esta técnica y provienen de los mismos pacientes.

Ver ancient greece dream beliefs

Suicidio

Puede implicar que no obtenemos placer de la vida o tenemos pocos motivos para vivir en cuanto a satisfacciones; el suicidio puede ser también un signo de enojo interiorizado, en el que en lugar de admitir nuestro enojo, destruimos partes de nuestros propios sentimientos. Puede expresar la destrucción de un negocio o de una relación. Alguien conocido: suele expresar nuestro deseo de que esapersonadesaparezca de nuestra vida; intuición.

Ver suicide

Sumergirse

Arriesgarse; afrontar la ansiedad. Sumergirse en el agua: internarse en la propia mente o en el inconsciente. La exploración del significado de un sueño o una meditación llena de pormenores pueden expresarse en los sueños como sumergirse bajo el agua.

Ver dive

Sur

Nuestra zona genital; calor, despreocupación, sentimientos.

Ver south

Tabla (Mesa)

“Después me encontré en un lugardonde había una fiestapara el personal. No muy grande, pero había gente comiendo en las mesas, en una actitud festiva. Sentí que no quería involucrarme con los otros, sentimiento que suelo tener a menudo en las fiestas, estar solo en medio del montón”. (Simeon T.)

La mesa del sueño de Simeon lo muestra como poco inclinado a relacionarse con otros. Así pues, da la pauta de cómo se relaciona socialmente. En general una mesa muestra nuestra conexión con los demás; actividad comunal; seguridades diarias en apoyo de nuestras actividades; nuestra actitud hacia la comunidad interior y exterior, y por lo tanto un altar. Si la mesa está vacía, es probable que demos poco de nosotros.

Calidad de la mesa: calidad de nuestra relación con los demás.

Lugar en la mesa: autoimagen de nuestra posición social.

Mesa de tocador: nuestro esfuerzo por crear una buena imagen social.

Ver table

Tableta

Ver píldora.

Ver pill

Talismán

Sentimientos o creencias a los que apelamos para rechazar la ansiedad; pérdida de confianza, o bien sentido de inferioridad.

Ver talisman

Tabla

Depende de su uso en el sueño. Puede ser seguridad para la vida, si es un piso, o sentido de pérdida de un sostén básico, si está podrida. Ver piso bajo casa, edificios. Si es para hacer algo: nuestro potencial; los materiales con que contamos para emprender un proyecto o para “hacer algo de uno mismo”. Si está clavada sobre nuestra cabeza: sentimiento de estar atrapado, temor a la muerte; preparar la propia muerte, en el sentido de matar nuestras posibilidades en el trabajo o en una relación. Ver madera.

Ver plank

Rules

These are often about the rules we live by, often without realising them, or the effect on our life. Often they are felt or pictured as a trap or prison that one cannot get out of, and sometimes there is a lot of fear involved in going beyond them.

They are like a boundary or an unknown territory that one cannot go beyond. Most of us interiorise our morals or beliefs into our dream life. In other words, we take as a truth that what is important outwardly is as important inwardly. In other words, you are as upset by a dream as if it had actually happened in waking life. Such mistakes make us feel things that are ridiculous. This happens with the morals we live with, by and may be necessary in waking life, we try to make them fit to our much bigger and freer dream/inner life and that causes conflict because the two worlds are completely different. So in dreams about sex we do not have to live by the same small moral world often necessary in waking life.

We are often made ill by living within such rigid morals, or are trapped within boundaries we dare not cross. See WallTrap; boundary; Morals

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